Publicado: 14 de Julio de 2009
valoración del artículo: 
Por Veronica Mengod
Aquí estamos las seis magnificas en Marrakech, inmersas en la exótica plaza Djemaa el-fna, no sabemos hacia dónde mirar, es un espectáculo medieval que nos envuelve y nos deja fascinadas: Encantadores de serpientes, monos, sacamuelas, curanderos, contorsionistas...un auténtico e irreal circo vivo.
El color, ruidos, olores, idioma no nos envuelve y seduce…. no queremos salir de allí.
Nos perdemos por el laberinto de calles que nacen de esta famosa plaza, pero no avanzamos, cada puesto es mas increíble que el anterior, todo es cautivador, el aroma de las especias, el brillo de joyas, la erótica de las alfombras, el diseño de los platos, la eterna femenina de los bolsos de cuero…el mercado para el tiempo y anula su sentido.
El inverosímil crepúsculo de Marrakech nos cubre con su velo naranja, sorprendiéndonos con un té de menta en la mano, mientras refrescamos la vista, absortas en los tejados y las siluetas de las mezquitas. Terraza con espectáculo que se representa cada noche.
Hora de reponer, hora de cenar. Nada mejor para finalizar el día que un delicioso cous cous en el restaurante Marocain del egregio Hotel la Mamounia. Un maridaje perfecto entre art deco y estilo tradicional marroquí. Aunque lo mejor son sus jardines vestidos con naranjos, limoneros, mimosas, jazmines y boungavillas que envuelven la noche de frescor y fragancias.

La noche se diluye en el amanecer e iniciamos una excursión al Atlas. Majestuosa espina dorsal con picos que superan los 4000 metros, a menudo cubiertas de nieve, tan esquiable como las montañas europeas. Nos alejamos de Marrakech hacia Uazarzate.
Horas de paisajes y exploración maravillosa adentrándonos en el desierto. Ante nosotros surge un oasis en medio de la nada, visto y no visto…arenal, sol….y de repente un vergel. Más adelante se levanta la montaña la Kashba de Ait Ben Hazu, que formó parte de las localizaciones de la película el Gladiador. Rodeada por un rio con palmerales, emerge esta magnífica construcción de adobe…tan impresionante, y a la vez de aspecto tan frágil, casi como un castillo de arena en la rompiente de una playa. El imperio romano año I, ha vuelto.

En Marrakech el tiempo se para, te transporta la pasado y te regala con los mejores lujos de hoy en día. Si el tiempo es relativo, sin duda se hace patente aquí.
Desde el ordenador de Veronica Mengod
vmengod@adventurelife.es
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