Publicado: 22 de Enero de 2010
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Por Sergio Fernández
Llevo unos días en los que empeora mi forma física, mi humor y mi motivación; crecen las molestias en las puñeteras rodillas, las dudas y la desgana. Cuanto más se acerca la fecha elegida, peor voy, me empieza a afectar en lo personal, pero a la vez sé que tengo que seguir empujando y empujando, del inglés ‘push’, extranjerismo acuñado por Pedro de la Rosa en las retransmisiones de la Formula 1. Push, push, push, todos los días con lo mismo, hay que entrenar duro, nadie me regala nada, mis rivales no están dejando de entrenar, allí también les llueve y nieva. A ellos seguro que también les duelen las rodillas, y también se vigilan por la mañana en la báscula a ver si en un día pierden tres kilos, síntoma de lo que se llama sobreentrenamiento.
Sobreentrenamiento, odiosa palabra. Significa hacer todo lo que puedes y más, para conseguir peores resultados, cada vez peores, cada vez haces las cuestas más lento, el pulso se te va disparando día a día; puedes dormir mal, comer peor. Puedes intentar levantar la mirada y no ver nada, porque ni miras, estás en un espiral de autodestrucción, eso es sobreentrenamiento. No es que sea una forma sofisticada de suicidio, es la madre de todas las imbecilidades deportivas, seguir empeñándote en lo que no puede ser, no reconocer tus limitaciones, creer que todo se soluciona con dolor y motivaciones infinitas.
Y te deshaces en por qués. Estás comiendo bien, descansando, cuidándote; no puedes perder ni un día, la competición se aproxima; das saltos cada semana, no pasos, como sabes que otra vez te ha funcionado. No tienes tiempo. No lo hay. Y te sigues apretando. Y te pesa el largo invierno, las carreras, estar siempre pensando en lo mismo. Todos los días con barro, mucha lluvia, viento, frío, y no se acaba. Cuando te descargas el entrenamiento y ves tus medias de pulso y ritmo te deprimes otro poco más, pero cuando sales, cada día, piensas que hoy sí, hoy toca pasarlo mejor. Haces quince segundos más lenta una cuesta de tres minutos y pico; ¡quince segundos más que hace cuatro días!
En otras ciencia humanas se le llama La falacia del inversionista, como esos economistas que siguen invirtiendo a pesar de perder cada vez más, porque tiene que remontar y algún día se harán de oro, y sigue bajando, y siguen invirtiendo. Los deportistas invertimos en nosotros, y a veces hay que o tirar la toalla a tiempo, o saber reinvertir con más inteligencia.
Hoy he empezado arrastrado, he tapado el Forerunner de mi vista, y he salido a correr, no a entrenar. Pensando en escribir esto, en las penurias que a veces te supone entrenar, desanimado, cabizbajo. Por lo menos mañana descanso, 60 largos peleándome con el agua y ya estará listo el tema. Pero pasado mañana quiero correr al menos 40km, y no tengo ganas, no quiero. Hoy al menos vuelvo a no pasar de 120 pulsaciones por minuto, como cuando estaba en forma; no miro el ritmo en dos horas pero sé que es lento, pero bueno, el pulso bajo algo me salva; hoy parece que me dan menos la coña las rodillas, seguro que luego me molestan, como siempre; al final tengo suerte y no me llueve; ¿y si el día es hoy?

Llevo muchos miles de kilómetros en las piernas, muchas crisis superadas, mucha mierda comida, pero un día, no sé el porqué de que sea ese día, sientes que ya tocaste fondo. Y toca remontar, poco a poco. En todas las temporadas me pasa, son momentos de duda, pero se acaba saliendo. ¿Ha sido hoy? Incluso hacía sol acabando el entreno.
Para salir del problema tienes que quererlo. Opción uno: inacción, no hacer nada, seguir entrenando lo mismo, haciendo lo mismo, agachar la cabeza, sufrir y aguantar, sabiendo que tienes muchas posibilidades de empeorarlo todo. Opción dos: días de desintoxicación, a veces inútiles por el estrés de dejar pasar más y más días sin progresión, a veces un salvavidas. Opción uno y medio: bajar un poco el ritmo, relajar la cabeza, relativizar lo concreto, saber que eres más que ese minúsculo punto de tu vida deportiva.
Siempre hay luz al final del túnel, siempre; sólo hay que dejar que la pupila se dilate.
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