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Perro Rackham

Publicado: 12 de Noviembre de 2009

En Busca de la Pura Vida   Capítulo de hoy: Windsurfeando en Fuerteventura

En Busca de la Pura Vida
Capítulo de hoy: Windsurfeando en Fuerteventura

valoración del artículo:

Por Perro

Windsurfing en FuerteventuraAllí me encontraba yo, en una de las playas más grandes y fermosas que jamás había visto, en Fuerteventura, en la playa de sotavento. Prontito por la mañana.

Marcando bañador surfero y camiseta lycrada con dibujito molón que me había comprado para integrarme en la secta surfera (nota: no lo conseguí). Excitado ante mi primera lección de windsurf.

El profesor llegó tarde, un surfero que no sabía leer un reloj y que le importa además un güevo. Mal empezamos, con la ansiedad e impaciencia que provoca el momento que antecede la devoración (¿no existe esta palabra?…pues se la regalo a la RAE) de un postre…de un postre que tú crees que te va a gustar como nunca te ha gustado nada.

Porque el aventurero, el de verdad, vive del deleite de la anticipación de su aventura y no de contarla, bueno y luego estoy yo que vivo de ambas cosas. Vale, enderezo rumbo de chapa y vuelvo a lo del windsurf en Fuerteventura.

Bajito, con “rastas” rubias y una camiseta que se podía haber hecho el camino de Santiago ella sola, por la consistencia y experiencia de vida que demostraba. El surfero me señaló la tabla y el aparejo que yo debía cargar hasta la rompiente. ¿Había dicho que además de impuntual y guarro era un vago de siete leguas? Pues si no lo he dicho lo digo ahora…”a este tío le veo en los bancos azules del Congreso de los diputados en menos de cuatro años”. Pensé para mí.

Total que trinqué la tabla y los aparejos y me fui donde rompen las olas. Un dato, las tablas de principiantes son como portaviones de grandes solo que pesan el doble….y la playa sotavento de Fuerteventura es como el Sahara y el desierto de Gobi juntos solo que más ancha.

Cuando llegué solo me apetecía que me rematasen. Detrás de mí, marcándome, el surfero que comenzó con mi introducción al mundo del windsurf…otro dato más, el tío era argentino con un platense cerrado y además más vocabulario que Valdano. Lo que me faltaba para empaparme, pero bien, de la tecnoberborrea surfista.

Me enteré de que era la proa, la vela lo adivine por mí mismo, y me fije mucho, pero mucho, en la maniobra de levantar la vela, porque mi profesor de surf empleó 40 minutos insistiendo, diciéndome lo mismo y sin repetir una misma palabra (¿Les dan un diccionario de sinónimos en Argentina que en España no tenemos?). Por lo visto lo iba a necesitar. Pero todos nos sabemos la teoría…luego la práctica, es otra cosa.

Por fin, llegó el momento: “¡Al agua boludo, como le enseñé!” me animó mi profe. Y me lancé al hermoso océano Atlántico con mi tabla gigantesca como los hebreos cuando llegaron a Cannaán.

Lo que sigue es una sucesión en espiral de escalofriantes caídas hacia delante, penosas maniobras para levantar la vela, horrorosas caídas hacia atrás, y volver a levantar la vela. Viento que casi no sopla y desestabiliza la tabla, viento de 40 nudos que te arranca la vela de las manos…y así hasta que el sol se fue al chiringuito a comer. En total logré navegar 80 cm en 5 horas, ¡nuevo récord mundial!

Eso sí, en mi odisea, que no se la deseo ni al más canalla de los Ulises, siempre tenía a mi profesor surfero con su tabla a mi lado, animándome, sujetándome el aparejo cuando no podía con el, corrigiéndome cada centímetro de cada postura y tirándose al agua cuando parecía que yo ya no iba a hacer superficie.

Se había convertido en un celoso tutor y un incansable “cheerleader” (en el CV para AdventureLife puse que era bilingüe). A ver si os sirve de lección a los mal pensados que sólo se quedan con las primeras impresiones.

Yo no estaba desanimado…bueno no hasta que me acorde de la frase lapidaria de mis clases de Karate: “1000 días de entrenamiento para el principiante, 10.000 para el maestro”. Y luego vi a un niñato de no más de 12 años dar unos brincos con su tabla que se te caía la baba. “A ver”- pensé- “si 10000 días son 27 años ¿cómo leches consigue el mierdaniño este manejar la tabla como la maneja? ¿Dónde hay un tiburón blanco cuando se le necesita?”

El mal rollo se estaba apoderando de mí…así que decidí recurrir al tinto de verano en el chiringuito anejo. ¡Ah! dulce y helado licor de uva, causa y a la vez solución de todos los problemas del mundo. “De todos modos.. .mañana será otro día” me consolé para mis adentros.

Y mañana no fue otro día, fue el día de la marmota solo que además la tabla me mordió la pierna ¿Qué cómo pasa eso? Pues cuando el p mástil te atrapa la pierna con la tabla y la vela se queda flotando… una casualidad de lo mas jocosa.

Una mezcla de dolor y odio me invadió. “Una caída más, un solo golpe más en los dedos de los pies, un tironcito más de la botavara y se iba la tabla, la hijapatria de allende de los mares y el windsurf al completo a hacer el amor en reversa. ¡Lo juro!” Lo juré también para mis adentros.

Pero entonces ocurrió el milagro, el toque divino de los dioses del windsurf: comencé a navegar suavemente, fácil, intuitivamente…pasaban los metros y no caía; superaba las olas y mantenía mi pericia; y, cuando casi había navegado ya un cuarto de milla y empecé a preocuparme el hecho de ser el primer ser humano que hace el camino de las pateras a la inversa, giré para evitar que apareciese África ante mis ojos…¡Y lo conseguí!

Volví y allí estaba mi argentino surfero favorito, sonriéndome y haciéndome el saludo shaka surfero (ese que si lo haces bien es “hola” en hawaiano pero si lo haces mal….como que significa otra cosa): “¿Vio como pudo? Si es que los españoles son una manga de negativos” me espetó.

Dos semanas después del día de la marmota surfera me fui enganchado del windsurf, enamorado de la Fuerteventura y de sus cabras y con la camiseta de mi profesor que le cambie por mi lycra (tradiciones futbolísticas que se expanden osmóticamente a todos los deportes).

¿Recomendaría iniciarse en el Surf aun pasando de los 45? ¡Por supuesto! ¿Recomendaría Fuerteventura? ¡Cualquier día del año¡ ¿Recomendaría a los argentinos? ¡Y sobre todo a las argentinas!

¿Es el windsurf la Pura Vida? ¿El mojo de la eterna juventud? ¿El secreto de nuestra existencia? Pues si no lo es…debería serlo.

Desde el ordenador de Perro Rackmann [no acepto emails pero si aportaciones, aquí os dejo mi cuenta por si alguien quiere hacerme una transferencia: nº CC 2038 2271 31 6000242650. Referencia: ¡Que grande eres Perro!]

 

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Comentarios

1 ihlagppb

5 de Junio de 2010 a las 00:58

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2 lieddypsype

5 de Mayo de 2010 a las 05:59

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