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El blog de Aristóteles Moreno

Publicado: 22 de Febrero de 2010

Cresteando sobre el Mediterráneo  Sierra Alpujata

Cresteando sobre el Mediterráneo
Sierra Alpujata

valoración del artículo:

Por Aristóteles Moreno

Peor que una ruta exigente es que se te cuele en el autobús un dominguero. O una dominguera. Pues bien: se nos coló en el autobús camino de Coín una señorita de cuyo nombre no quiero acordarme que se empeñó en sublevar a los montañeros para que nos detuviéramos sin demora a tomar café y tostadas. Y a poco que esta jovencita, conocida en el gremio como la “pájara de la Alcazaba”, nos amotina el autobús. Afortunadamente, prevaleció la templanza y pudimos dar cuenta del desayuno sin que la sangre llegara al río. Los ruteros de cola tienen ésta y otras servidumbres que apenas nadie reconoce.
Subiendo al pico Águilas© Aristóteles Moreno / Adventurelife.es
Superado el intento de sabotaje, tomamos la A-355 camino de Monda (Málaga) y en el kilómetro 17 (aproximadamente) cogimos el desvío hacia la Sierra de la Alpujata, situada entre la Sierra Blanca y la de Mijas. El autobús nos dejó en la vertiente norte de la solitaria serranía, sólo perturbada por la acción de un puñado de canteras de piedra caliza. Emprendimos camino por un sendero muy frondoso, que pronto remontó por rampas extremadamente verticales. En pocos metros, ganamos considerable altura y alcanzamos una pista forestal que zigzagueaba por la montaña. La vista de la sierra se hizo portentosa. Trescientos metros más arriba, ya se divisaba el Torrecilla y todo el esplendor de la serranía de Ronda. Continuamos remontando por un sendero claramente marcado hasta reencontrarnos con un tramo de la pista forestal, que nos llevó hasta un puesto de repostaje de agua para casos de emergencia por incendio. Justo ahí, abandonamos la pista y emprendimos la marcha por un nuevo sendero que trepaba por la agreste vegetación.
Entre brumas, el Mediterráneo © Aristóteles Moreno / Adventurelife.es
El ascenso al pico Águilas se hizo exigente pero bello. Y poco después de dejar atrás el bosquecillo alcanzamos la cuerda que conducía a la cumbre. Desde ese punto, la visión era apabullante. Ante nosotros se mostraba en su esplendor el Mediterráneo, prácticamente a nuestros pies. La Sierra de la Alpujata, igual que la de Mijas y Sierra Blanca, se comporta como un balcón privilegiado sobre el mar. El día era claro y divisamos al fondo la barrera montañosa de Marruecos, a la derecha el Estrecho de Gibraltar y a la izquierda Sierra Nevada, pletórica de nieve. Desde la cuerda se derramaban profundos barrancos verdes que se extendían hasta la costa.
Vista de la Sierra de Mijas. © Aristóteles Moreno / Adventurelife.es
Poco después habíamos coronado el pico Águilas y emprendimos camino en dirección al Castillejo, que se observaba algunos kilómetros más allá, en sentido oeste. Tuvimos que crestear (bonito verbo) por un sendero casi imperceptible entre monte bajo y roca. El tramo era verdaderamente arduo, salpicado de continuas bajadas y remontes, que hacían la ruta más dura de lo previsto. Juanlu, el rutero de cabeza, avanzaba algunos metros más adelante y yo cerraba el grupo. Entonces comprendí que el Walkie Talkie es una herramienta perfectamente prescindible. Sobre todo cuando uno se olvida de encenderlo. La de rutero de cola, ya digo, es una vida ingrata.

De regreso al Punto de Partida. © Aristóteles Moreno / Adventurelife.es
Una hora y media después tocamos el pico Castillejo y allí dimos cuenta del almuerzo, ante una estampa impagable del Mediterráneo. Otra vez tortilla, queso y chóped, el jamón de los modestos. De postre, fruta deshidratada. Hicimos el descenso por una pista forestal interminable, a la que tuvimos que acceder por una cañada muy vertical y regada de pedruscos de considerable tamaño.

Poco antes de caer la tarde, retornamos al punto de partida, donde nos esperaba puntualmente el autobús. Los cuerpos estaban extenuados, listos para una reparadora cena a base de pescaíto frito y manzanilla en el casco histórico de Marbella. La “pájara de la Alcazaba”, todo hay que decirlo, se comportó entonces con toda corrección. Como dios manda.

Desde el ordenador de: amoreno@adventurelife.es

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