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El blog de Aristóteles Moreno

Publicado: 26 de Enero de 2010

Ruta de primero de año  Sierra de Segura

Ruta de primero de año
Sierra de Segura

valoración del artículo:

Por Aristóteles Moreno

Como todo el mundo sabe, el universo se divide milimétricamente entre montañeros y el ciudadano común. Y en efecto, el 1 de enero de 2010, no más tarde de las 11.00 horas, 26 tipos (y tipas) extravagantes nos encontrábamos subiendo el pico Los Puestos (1.785 metros) en una mañana gélida de invierno.

Mientras media humanidad sucumbía a los efectos del alcohol, he aquí un grupo de chiflados progresando en medio de la nieve por una cañada de la majestuosa Sierra de Segura. Ya la noche anterior todo hacía indicar que la ruta se desarrollaría en condiciones climáticas severas. Poco antes de la cena, el termómetro descendió bruscamente y empezó a cuajar la nieve en la carrocería de los coches aparcados en la puerta del hotel. Nos encontrábamos en Santiago de la Espada, uno de los pueblos más extraviados de Andalucía.

Al amanecer, por tanto, Santiago de la Espada presentaba una bella estampa navideña. Abandonamos el pueblo por una de sus laderas hacia el este y ascendimos en vertical por un sendero que pronto se adentró en un bosquecillo. La vista sobre los tejados blancos resultaba especialmente bella. Diez minutos después, del plomizo cielo empezó a caer una cortina de nieve granulada, que ya nos acompañó a lo largo de gran parte del camino. Atravesamos una masa pinar perfectamente alineada, que contrastaba con el manto blanco que se extendía por toda la montaña. En algunas zonas, la nieve acumulada superaba los treinta o cuarenta centímetros.

En dos horas, la agreste Sierra de Segura se exhibía en todo su esplendor y al fondo de la cañada se divisaba la cumbre que perseguíamos. El sendero se hallaba diluido ante la nieve caída y nos vimos obligados a trepar en busca de un cortafuegos que partía la escarpada loma en dos. Pero no dimos con él y preferimos guiarnos por el sentido de la orientación. La mañana estaba francamente cerrada y un silencio de año nuevo envolvía aquel paraje. El ascenso se hizo exigente, particularmente por la nieve caída.

Cuando alcanzamos el anteplano de la cima, un viento helado nos obligó a protegernos con las bragas de cuello y los guantes. El pico estaba literalmente asaltado de construcciones a medio edificar en torno a una antena de repetición. La estampa era francamente horrenda. Intentamos buscar un abrigo para almorzar pero el frío era de una intensidad tal que aconsejaba desistir del intento. Nos hicimos la foto de grupo de rigor y decidimos abandonar la cima a toda prisa debido a las bajas temperaturas.

Entonces tomamos la cara posterior de la cumbre y descendimos por una pista forestal que presentaba peligrosas placas de hielo. Proseguimos el camino y remontamos suavemente hasta alcanzar un collado prácticamente congelado. Una plataforma de hielo nos obligó a tomar precauciones extremas. Apoyados en bastones (ya sé para que sirven los bastones), logramos salvar el témpano y descendimos por una pista con más de 70 centímetros de nieve. La brisa era muy fría y el paisaje enormemente hermoso.

Alguien tuvo la ingeniosa idea de almorzar entre pinares sobre un manto blanco. No es recomendable tener hambre en determinadas condiciones climáticas. Pero puedo asegurar que son dos factores muy difícilmente conciliables. Prácticamente tuvimos que comer con guantes, lo que no resulta especialmente recomendable. Doy fe. Fue el almuerzo más rápido de mi vida de montañero. Un poco de tortilla, jamón serrano y zumbando. Hay determinadas temperaturas que es mejor pasar en movimiento.

Poco a poco fuimos perdiendo altura y la nieve disminuyó considerablemente. En su lugar, hizo su aparición el barro (ahí están las polainas). Rodeamos el macizo hacia la derecha y tomamos la pista de vuelta a Santiago de la Espada, donde nos esperaba una taza de caldo reconfortante y una chubasky alimentada con cáscaras de almendras. El paraíso debe ser algo parecido a esto. Palabrita.

Desde el ordenador de: amoreno@adventurelife.es

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Comentarios

1 Kony

11 de Febrero de 2010 a las 18:53

MAGISTRAL! La interpretación de tu pluma, pilot, o lo que sea. Me encanta cómo escribes, como \"tocas\", me encantas tú, \"a veces\". ¿todo lo que tocas lo haces igual? Gracias por tus letras, por compartirlas y, por tu compañía aquellos dias. Kony \"del Puerto\"

2 Juanlu

4 de Febrero de 2010 a las 21:59

Enhorabuena compañero Aris por tu narración de lo vivido. Ojalá sigas relatando otras muchas aventuras y sensaciones

3 indi

4 de Febrero de 2010 a las 21:37

Cojonudo tio. como si lo hubiera vivido que ya me habría gustado. Yo era parte de la humanidad que sucumbía irremediablemente al efecto de la ginebra.

4 CARMEN SEGUI ARROYO

1 de Febrero de 2010 a las 10:00

Perfecta descripción, me entra frío nada más leerla, soy la de la bolsa azul.

5 Marga Sutil

31 de Enero de 2010 a las 22:49

Una descripción fantástica, yo ya sabes que no pude hacerla y leyéndola casi parece que hubiese estado alli. Un saludo y nos vemos en los caminos

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